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Dos candidatos presidenciales están ya en campaña: Enrique Peña Nieto y López Obrador, sin que les importen las normas electorales y a más de año y medio para que arranque oficial y legalmente la lid comicial.
Dirán que a quien madruga Dios le ayuda; el hecho es que el primero no duda que resultará al final el abanderado del PRI. Al segundo lo tienen sin cuidado pactos para que el candidato izquierdista sea escogido hasta julio de 2011; ya se montó en su macho, a ver ¿quién lo baja? De persistir ambos podrían dividir a PRI e izquierda y a ninguno le conviene, pues por ahí podría volvérseles a colar el PAN, desmadejado y derrotado, como lo hizo las dos últimas veces.
En el PRI tienen muy claro que no deben escindirse, so pena de no retornar a Los Pinos, y hay priístas colmilludos dispuestos a negociar su ambición. En la Izquierda al Peje le vale; cree que tendrán que plegarse a su capricho por ser el único que puede ganar, y echará mano de todas sus artimañas para arrebatar la Presidencia, a como dé lugar.
Por su desmesurada hambre de poder y su compromiso de uncir a México al yugo de Hugo Chávez, secuaz del castrismo, que se jacta de haberle puesto el cascabel a EU en América Latina. Sólo oir esto escuece a muchos, pero más vale ver las cosas como son y no por temor ocultarlo, Tampoco decir que es una opinión aventurada y sin base: en 2006 ayudaron al Peje las Células Bolivarianas (chavistas) y siguen; recuérdese que Lucía Morett (de familia y cuño pejista) fue sorprendida en el campamento de las FARC en Ecuador, de las que era cliente frecuente.
Marcelo Ebrard, tiene muy claro que se someterá al designio de su jefe, el Peje, fue el compromiso que hizo con él al caer bajo su yugo, movido por su preceptor Camacho Solís, para destacar, pues electoralmente no es nadie. Los ebraristas manejan que gracias a él ganó López el gobierno del DF el año 2000, y que si no hubiera depuesto su candidatura a jefe de gobierno del DF en su favor, el Peje no le habría ganado a Santiago Creel. Nada más falso, Amlo llegó al cargo porque Zedillo le entregó el DF con tal que no objetara la llegada de Fox a Los Pinos y para ayudar a la izquierda, de la que Zedillo era tributario desde joven politécnico.
A Marcelo lo había lanzado el Partido de Centro Democrático, que fundó meses antes con su preceptor Camacho Solís y no tenía ningún arraigo en el DF ni le aportó mayores votos al Peje; pero Camacho supo venderle bien su mercancía al Peje. Así escaló éste el gobierno del DF ante Creel, a quien ya no le interesaba, pues desde antes de la elección le habían informado que sería el secretario de Gobernación de Fox, con la promesa de que éste lo haría su sucesor; lo que quiso cumplirle, pero se les interpuso Felipe Calderón.
POSTDATAS ¿Fue consciente el secretario Blake Mora de dos grandes favores que hizo al Peje al dejarse chamaquear por Martín Esparza y ofrecerle reconocerlo como secretario general del SME: le cedió una mina de oro para financiar su campaña y le despejó de ayunantes el Zócalo para el mitin del domingo 25.
Otro que le sirvió (de idiota útil, dijo Gómez Mont, ex inquilino de Bucareli) fue Raúl Plascencia, jefe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, cuyos visitadores testificaron que los ayunantes comían y bebían y pese a ello le hizo el juego a Esparza. ¿Por qué no dicen Blake y Plascencia, de una buena vez, con quién están? Agradeceré tu comentario al:
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