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Candidato único de la izquierda PDF Imprimir E-Mail
escrito por Salvador Flores Llamas   
martes, 20 de julio de 2010
“Pacta la izquierda lanzar candidato único” fue la noticia, y saltan preguntas: ¿respetarán el pacto?, ¿de qué izquierda?, porque hasta donde se ve en México hay partidos sedicentes de izquierda, pero en los hechos son mercachifles de la política.
 
Sobre el supuesto pacto –y escrito- López Obrador ya mostró que se lo saltará a la torea; bastará con que uno de los tres partidos (PRD, Convergencia, PT) lo apoye.
 
“Si van los tres partidos, ¡adelante! Pero nosotros no vamos a esperar. Vamos al 2012, ya”. Por eso presentó hace semanas otro programa de gobierno, y está en campaña desde que terminó la elección de 2006, cuando se declaró “presidente legítimo”.

Sólo aceptará el pacto, si el candidato es él. Recuérdese que en 2006, a instancias de Carlos Slim, firmó el Pacto de Chapultepec, por el que se comprometió a aceptar el resultado de la elección presidencial, fuera cual fuera, y… ya vimos lo que hizo.

Y es que el pacto actual fue una maniobra de Manuel Camacho Solís, padre político de Marcelo Ebrard, al sacarles la firma a los dizque líderes del PRD, Jesús Ortega; Alberto Anaya del PT, y Luis Walton de Convergencia, para que ninguno apoye al Peje ni a Ebrard, sino hasta que, por consenso, los tres, designen al abanderado “de la izquierda”.

Como el Peje se les adelantó y autodestapó, Camacho logró dizque comprometerlos para proteger a su pupilo, con la esperanza de que el dinero del erario del DF ayude a Marcelo a ser el más popular de los dos en julio de 2011, cuando deberá definirse al candidato “de la izquierda”.
 
Tal compromiso no pasa de simple engañabobos En todo caso el pleito es entre López O. y Camacho Solís.

Ya que para julio próximo ninguno de esos líderes deberá presidir su partido, porque habrá concluido su período de jefe, a no ser que Alberto Anaya –lo más seguro- se perpetúe una vez más al frente del PT, partido que le heredaron los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari, sus brothers.

 Dante Delgado, el mero dueño de Convergencia, habrá vuelto al liderazgo, tras su aventura electoral en Veracruz, donde más que esperar que sus paisanos lo eligieran gobernador, jugó en favor del delfín de Fidel Herrera, Javier Duarte contra Miguel Ángel Yunes.

Dante no perdona a éste que lo encarcelara cuando fue secretario de gobierno de Patricio Chirinos y lo acusó de peculado, de cuando sustituyó a Fernando Gutiérrez Barrios como gobernador y lo aclamaban en sus informes con arcos de triunfo, a la usanza de los emperadores romanos.
 
Tanto Anaya como Dante están y estarán a muerte con Amlo, sin importar el pacto al que los indujo Camacho, y sale sobrando.

Jesús Ortega será relevado en diciembre en el PRD, y se enfrentarán de nuevo las tribus obradoristas y antipejistas por la jefatura nacional.
 
López O. volverá a hacer hasta lo indecible para imponer a uno de sus incondicionales, como lo pretendió hace tres años con Alejandro Encinas, aunque le salió el tiro por la culata.
Pero sí habrá candidato único de la izquierda: será el Peje, con el berrinche de Camacho Solís y la resignación de Marcelo.
 
¿Ahora que de qué izquierda?
 
Porque los perredistas sólo son de izquierda de nombre: ése es su disfraz para buscar el poder, exprimir al país, llevarse carretadas de dinero, hacer negocios, proteger a sus cuates, auspiciar marchas y plantones de protesta y movimientos aun subversivos, como el del SME, con el que el cínico Martín Esparza quiere fabricarse “un muertito”.

¿Ebrard es de izquierda? Ni yendo a bailar a Chalma.
 
Se le pegó a Camacho cuando éste era el operador de Salinas de Gortari, impulsor del neoliberalismo que firmó el TLC con Estados Unidos para entregarnos más a ellos, según los propios perredistas.
 
Como gobernante del DF  hace grandes negocios con las obras públicas, sin importarle los embotellamientos de tránsito y las molestias que causa a la población, porque hay que engordar el cochinito para su campaña presidencial y el suyo propio.
 
¿López O. de izquierda? Es de risa.
 
Desde que fue jefe de gobierno del DF no ha dado un golpe de trabajo y vive como rey con sus dos esposas; sus primeros hijos visten ropa y tenis de importación, él usa trajes Hugo Boss y de otras marcas. Todos se desplazan en grandes camionetas. Le compró una casa a su segunda esposa en Lomas Altas (que costó 5 millones de dólares). Tiene otra en Puebla con las casas de su familia política.

Nunca ha querido explicar de dónde saca tanto dinero para vivir a cuerpo de rey y mantener cuatro casas, con el departamento de lujo de Villahermosa y el rancho de Macuspana, Tabasco.
 
A los pobres los toma de simples pretextos; los utiliza de carne de cañón en sus mítines y compra sus votos. ¿Será de izquierda?

De los líderes de sus partidos: Alberto Anaya se perpetuó de jefe del PT, al que maneja como negocio jugosísimo, y el dueño de Convergencia, Dante Delgado, que no se queda a la zaga.
 
Tales son los próceres de nuestra izquierda, ni para qué repasar a los demás.
 
Pero continúan con su slogan: ¡La izquierda unida, jamás será vencida!
 
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