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Los priístas fueron los triunfadores el domingo, pues el PRI no sólo ganó 9 estados, sino donde perdió lo derrotaron ex priístas, lo que indica que su ideología y métodos electorales dominan y con ellos ha marcado a México por más de 80 años.
El PRI debe agradecer a dos ex priístas: a Elba Esther Gordillo, pues aliado con ella ganó Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Zacatecas, y al Peje, que prohibió las coaliciones con el PAN y así el tricolor triunfó en Veracruz, donde Dante Delgado (otro ex priísta) restó 320 mil votos a la alianza y 23 mil el PT en Durango con Alejandro González, que mucha falta les hicieron a los contrincantes del ex invencible. También los ex priístas Armando Reynoso Femat y Héctor Ortiz Ortiz propiciaron la recuperación de Aguascalientes y Zacatecas. El primero con su oposición abierta al candidato del PAN, que lo llevó al poder, y apoyo descarado al abanderado tricolor; mientras el segundo con su pésimo gobierno y ayuda soterrada al prospecto priísta.
Para desgracia del PAN perdió las alcaldías de Baja California donde gobierna desde 1989; el PRD entregó Zacatecas, que gobernaba desde 1998, quedó de quinta fuerza política y a la gobernador saliente Amalia García, Ricardo Monreal, su gran enemigo, le hará la vida de cuadritos mediante el nuevo mandatario Miguel Alonso Reyes, del PRI, que es su hijo político y fue su secretario cuando fue gobernador.
Sabido es que Gabino Cué, triunfador en Oaxaca, nació en el PRI a la política; igual Rafal Moreno Valle, de Puebla, cuyo abuelo, de idéntico nombre, fue secretario de Salubridad y gobernador poblano con Díaz Ordaz; y Mario López Valdés (Malova), de Sinaloa, aún era senador tricolor hace dos meses. Por si fuera poco, el gestor de las alianzas PAN-PRD, Camacho Solís fue destacado priísta, tuvo varios cargos y fue jefe del Departamento del DF con su amigo Salinas de Gortari, de quien se distanció porque no le heredó la Presidencia.
Hoy Camacho empuja la alianza contra Peña Nieto para 2011 en el Estado de México; los jefes del PAN y PRD, César Nava y Jesús Ortega ya la acordaron para intentar impedir el retorno del ex partidazo al Palacio Nacional.
Si el PRI se llevó la mayoría de las elecciones el domingo, Elba Esther logró mucho sin alharaca con coaliciones de su Partido Nueva Alianza: de 11 estados ganó 8; 7 aliada al PRI: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Zacatecas, y Puebla con el PAN.
Ni PAN ni PRD ganaron con candidatos propios, y tienen serias fisuras internas.
En Acción Nacional hay muchos oponentes a las alianzas con el PRD por diferencia de principios y plataformas y porque la izquierda rechaza al presidente Calderón; aparte de quienes no reconocen a César Nava como jefe, por haber sido impuesto por Los Pinos.
Aquello motivó la renuncia al PAN del secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont, sobre cuya salida de Bucareli lanzan constantes rumores los enemigos del Presidente –panistas y no- para debilitar a éste.
Manuel Espino, ex jefe nacional, capitanea a los segundos por su encono con Felipe y porque no lo hicieron diputado federal plurinominal ni consejero nacional del PAN. En el PRD pululan los grupos. Por principio de cuentas López Obrador no perdona a Jesús Ortega y sus Chuchos que no cedieran la jefatura nacional a Alejandro Encinas, a quien él quiso imponer por todos los medios, para manejar el partido y su erario. Menos mal que triunfaron tres alianzas y en estados políticamente estratégicos, si no a esta hora el Peje ya habría pedido las cabezas de Ortega y socios. Está también el grupo de Marcelo Ebrard, con el que hoy los Chuchos caminan del brazo por las alianzas y la esperanza del jefe de gobernó del DF de que lo apoyen para ser el candidato presidencial de la izquierda.
De las demás pandillas perredistas ya ni hablar, pues son tradicionales y numerosas. En otras cosas, que el presidente Calderón felicitara sólo a 8 candidatos ganadores (los próximos gobernadores de Chihuahua, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas) se interpretó como que el PAN y aliados objetarán los demás comicios, y no sería raro que llegaran hasta el Tribunal Federal Electoral.
En Durango Jorge Herrera Caldera (PRI) le saca 11 mil votos al aliancista José Rosas Aispuru (ex priísta) que podrá borrarlos fácilmente con numerosas pruebas de fraude. Xóchitl Gálvez y Miguel Ángel Yunes (ex priísta) pedirán anular los comicios de Hidalgo y Veracruz, y el PAN peleará con las uñas Aguascalientes, aparte de expulsar de su seno al traidor gobernador Reynoso Femat.
Ojalá la nueva geografía política propicie una nueva era en la relación de los partidos mayores, que hiciera posible aprobar algunas de las reformas urgentes para México, y quedaran atrás los rencores de la lid comicial. Pero quizá sea pedir demasiado. |