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Objetivo final de las alianzas PDF Imprimir E-Mail
escrito por Salvador Flores Llamas   
lunes, 08 de febrero de 2010
SI Las controvertidas alianzas del PAN-PRD y adláteres de éste dan en el blanco final, se va a armar una rebambaramba de pronóstico reservado. De momento provocaron la ira de los priístas, que las han descalificado de lo lindo, porque saben que les darán serios dolores de cabeza.
 
Al seno del PAN continúa el debate, porque dejan de lado los principios y la tradición democrática del partido en aras de derrotar al tricolor en algunos estados, bajarle los humos como renovada primera fuerza política e impedirle recupere la Presidencia de la República.
 
¡Todos contra el PRI! Parece ser la consigna de la oposición, igual que los priístas que se opusieron a la candidatura presidencial de Roberto Madrazo crearon el TUCOM o ¡Todos contra Madrazo!, al que manejaba bajo cuerda Elba Esther Gordillo, enemiga jurada del tabasqueño, quien hoy no es ajena a la alianza de Oaxaca y en ella alineó a su Partido Alianza Nacional.
 
Falta mucho para conocer todo el mapa político en que actuarán las coaliciones, que por otro lado ya imita el PRI, pues en Zacatecas se alió con el PT, que mangonea el ex priísta Ricardo Monreal, para intentar arrebatarle el control estatal a la gobernadora Amalia García, quien, entre otros pecados cometió el de no someterse a su antecesor Monreal, al que ella le cedió la candidatura perredista en 2004 con el acuerdo de que  6 años después se la turnaría a ella.
 
Pero Ricardo no respetó su palabra, mas lo obligaron a ello. Por lo pronto logró que PRI-PT apoyen a Miguel Alonso Raya para disputar la gubernatura al gallo de Amalia, confiado en que Alonso ex priista y ex perredista como él, fue su secretario particular y cree poder manipularlo a su antojo.

En Baja California se multiplicaron las coaliciones: PAN-Panal y Encuentro Social, un partido local; PRI-PVEM y la de Convergencia-PT, que ya aprobó el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) con los nombres: Alianza por Baja California, Por un Gobierno Responsable y Por la Reconstrucción de Baja California.
 
Punto importantísimo a considerar de las alianzas PAN-PRD-PT-Convergencia es que también es un ensayo para disputarle el control del Estado de México a Enrique Peña Nieto, arrebatarle en 2011 la mayoría en el Congreso y de los 125 ayuntamientos, así como bajarle los humos de el más aventajado aspirante presidencial, con un ascenso  popular muy difícil de desinflar.

Si PAN y PRD suman fuerzas, harían mayoría en el Edomex, darían gran susto a Peña Nieto (y más con el PT y Convergencia) lo bajarían de su nube y de la precandidatura priísta. Así sería menos dispareja la lucha por la Presidencia en 2012.

Además se vengarían de que Peña les arrebató importantes posiciones en el Edomex en 2009 y porque apoyó a muchos candidatos priístas a gobernadores -como a los de Yucatán, Nuevo León, Querétaro-- y le volverían la oración por pasiva.
 
Eso hasta se los agradecerían los priístas que disputan al mexiquense la candidatura presidencial, quienes tal vez no hayan oteado esta ocasión de eliminarlo, y al caer en cuenta podrían disminuir las críticas a las alianzas y a las reformas planteadas por el presidente Calderón, y desatar también el fuego amigo contra Peña Nieto.
 
Casi seguro los priístas harán causa común para ganar lo máximo en los comicios de julio, emplearán sus mejores artes fraudulentas y mapaches (desde luego, Ulises Ruiz y César Augusto Santiago) y los grandes dineros de que disponen sus gobernadores, y de los que no rinden cuentas.
 
No olvidar que los gobernadores tienen ya escuelas de mapaches, con tecnologías de punta (Internet, etc.) para que sean eficaces, y controlan los organismos electorales estatales, como auténticos virreyes en sus ínsulas.  les menguen su cosecha de votos.

¿Dónde quedó el avance y la alternancia democráticos?

Es claro que la política actual es meramente preelectoral, como que el 4 de julio los partidos se jugarán su futuro para el sexenio 2012-2018. No es de esperar, por tanto, que avancen las reformas legales que México exige desde hace tiempo, pues para los partidos pueden esperar, como ya lo han hecho durante mucho tiempo.
 
Si salen algunas, serán lights, ya que los partidos no aprobarán cambios de fondo que les mengüen su cosecha de votos, aunque afecten a la mayoría de mexicanos y sobre todo a los pobres, a quienes tanto dicen ellos defender.
 
Por eso aumentarán las declaraciones rimbombantes, pero huecas y prevalecerá la demagogia sobre la responsabilidad, al cabo los políticos están muy bien pagados, aunque a la población en general se la lleve la trampa.
 
En tal contexto no extraña que si antes de la elección pasada, el PRI y PRD aplaudían iniciativas como disminuir el número de diputados y senadores, la segunda vuelta en la elección presidencial y los candidatos ciudadanos –incluidas en la reforma política del presidente Calderón- hoy las rechacen, pues creen que el pueblo ya las olvidó.
 
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