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Mientras dormías… PDF Imprimir E-Mail
escrito por José J. Castellanos   
miércoles, 17 de junio de 2009
Resulta sorprendente observar el comportamiento de los mexicanos, al menos en este momento electoral. De pronto, muchos se han puesto un uniforme demócrata y asumen posiciones inmediatistas y maximalistas para exigir y reclamar un país diferente al que somos. Unos exigen medidas de seguridad extremas, frente al fenómeno de la delincuencia organizada en sus diversas expresiones; otros piden eficacia económica de primer mundo, en medio de una crisis global; más allá, demandan servicios públicos de primer mundo; se quiere un Congreso eficaz y de conocimientos intelectuales superiores a los del parlamento europeo, etc. Y como no reciben eso, amenazan con anular su voto o lo condicionan a la medida de sus deseos, no los del país.
 
Y yo me pregunto si se han dado cuenta de que esta realidad se fue gestando poco a poco, durante muchos años, mientras ellos dormían.

El caso del tráfico de drogas y la connivencia entre policías y ladrones fue tolerada, prohijada y acompañada por gobernantes mexicanos, cuando menos, desde la Segunda Guerra Mundial, cuando nos volvimos proveedores de las tropas norteamericanas que tenían en la marihuana proporcionada por nuestro país, el medio de fuga de esta terrible realidad que es la guerra. Se acabó la Segunda Guerra y siguió Corea y Vietnam y otras luchas más. Y el abasto no sólo fue para el frente, sino para los que regresaban mutilados y frustrados. Como éramos un país de paso, no nos importó. Eran ellos. Así, que nosotros dormíamos.

En materia de seguridad no cantábamos mal las rancheras. El caso Durazo fue célebre, pero no fue el único: robos, secuestros y bandas, bajo control. Pero como había un poder férreo, nadie decía nada. Seguíamos dormidos.

En materia económica, vivimos y siguen las secuelas, en un mercantilismo en donde no pocas fortunas se generaron sexenalmente, bajo el padrinazgo y protección del sistema, mientras los ajenos a los grupos de poder trabajaban y sudaban sin ayuda alguna, pidiendo mercado abierto, reglas iguales, pero nadie los escuchaba, porque otros dormían sobre sus ganancias. Se fue gestando un creciente estatismo y guardaron silencio. Es más quisieron acallar a quienes nos opusimos a la estatización de la banca. Pero la mayoría dormía.

Existe, sí, ineficacia administrativa; hay también pocos recursos para generar la infraestructura, servicios, buena educación, etc. Y, claro, muchos protestan… mientras evaden impuestos y no permiten que el Estado cuente con recursos suficientes para realizar la tarea que le corresponde. Se habla de insuficiencias, incapacidad competitiva, rezagos históricos, pero preferimos no competir, queremos subsidios, protección, ayudas. Seguimos dormidos en nuestra dependencia de otros.

Se critica a los partidos y al Congreso por lo que no hacen hoy. Pero la pregunta es, ¿dónde estabas antes? ¿Participabas en la sociedad civil? ¿Dónde y cómo? ¿Eres militante de algún partido? En cuál y cómo participas. ¿Conoces tus derechos y los defiendes? ¿Conoces tus deberes y los cumples?
¿O has estado dormido?

Hay excepciones, y muchas. Pero no son la mayoría. Muchas de las voces que hoy escucho reclamando, exigiendo, golpeando sobre la mesa, estaban ausentes. Algunos han llegado al escenario público en situaciones límite lamentables, pero antes… estaban dormidos. Los ausentes de ayer empiezan a participar ¡qué bueno! Pero no pueden ser los impacientes de hoy, cuando existe un vacío del pasado que no puede ni borrarse de un plumazo ni superarse en un día.

¿Cómo vamos a superar 70 años de un sistema político autoritario que castró políticamente a los ciudadanos? ¿Cómo vamos a revertir una educación amoral –si no es que inmoral- que dejó vacías las conciencias hasta de las más elementales responsabilidades ciudadanas en aquellos que hoy forman parte de las filas del ejército del crimen organizado? ¿Cómo vamos a ser competitivos si el autoritarismo del pasado –a diferencia del de Corea- no sirvió, siquiera, para superar nuestro atraso educativo y prepararnos para un escenario de gran competencia internacional? ¿Cuántos de los intelectuales y periodistas críticos de hoy fueron los sumisos del sistema del pasado?

¿Tenemos problemas políticos, económicos y sociales? Sí. ¿Debemos estar inconformes con ellos? Sí. ¿Cómo los vamos a resolver? ¿Endosándoselos únicamente a los partidos, al Presidente, al Congreso, etc.? ¿Acaso  la solución está en echar el voto a la basura, porque soy muy crítico? Muchos pensarán que la solución es la acción de la inacción, anulando su voto y anulándose a sí mismos en su responsabilidad, en el grito de una gran pesadillas… mientras siguen durmiendo.
 
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